Arriba

UN POEMA MUY ESPECIAL

Efectivamente, este poema de Álvaro Valverde, que reproducimos a continuación, es muy especial. Este poema es para nosotros un texto entrañable, porque de algún modo estamos en él, formamos parte de su origen.

Cuando el poeta visitó nuestro Centro para inaugurar los "Encuentros de Viva Voz", relató, durante el coloquio con los alumnos, la admiración que había despertado en él la contemplación del famoso puente romano de esta villa. La anécdota surgió a raíz de una pregunta en la que una alumna se interesaba por el proceso de elaboración de los poemas. Álvaro Valverde explicó que surgían de algún motivo, biográfico o cultural, pero que nunca se escribían en el momento en que la emoción era sentida, sino mucho después, cuando ya esa emoción había ido sedimentando en su memoria y adquiriendo cierta distancia. Añadió entonces que la sorpresa que esa mañana había despertado en él la contemplación del puente romano seguramente daría como resultado algún poema, que así lo presentía por la intensidad del momento, pero que no podía saber si la escritura efectiva de dicho texto se produciría pronto o tarde, asegurando que más bien sería después de bastantes meses... si es que llegaba a ser algún día.

Pues bien, este texto surgió al fin, y aun mucho antes de lo que el poeta pensaba. Es, por ello, un poema en cuya génesis nos sentimos de algún modo implicados. Porque además no se trata en absoluto de un "texto de circunstancias". El poder evocador de sus imágenes, la sencilla resolución de su estilo y ese inquietante efecto de penumbra y tiempo que respiran sus versos nos hacen creer sin lugar a dudas que estamos ante un texto especialmente inspirado.

Juzgue el lector si no estamos en lo cierto.

 

 

ALCÁNTARA 

Para Serafín Portillo

 

 

Soy un hombre que mira un viejo puente.

 

Lo he visto tantas veces... Sin embargo,

sólo ahora es real.

 

Cuando al atravesarlo, piso losas

gastadas por el tiempo

y compruebo, con vértigo, la altura

que salvan sus arcadas sobre el tajo,

mi voluntad se sobrecoge.

 

A ras de superficie, un pájaro planea.

Su sombra se refleja, fugaz, en la corriente.

 

Presiento la caída del cuerpo de un suicida

que se arroja veloz contra las aguas.

 

Flota luego un cadáver. Lleva ropajes pardos.

Su dolor era antiguo, como el mundo.

 

Del fondo de otro río,

el del olvido,

emerge mi memoria, transformada.

 

 

Arriba