La observación al microscopio 
  
Los microscopios son instrumentos que aumentan el tamaño de la imagen de los objetos que se observan a través de ellos. 
  

Los primeros microscopios posibilitaron, en el siglo XVII, el descubrimiento de las células. En la actualidad existen diversos tipos de microscopios. 

  

Microscopio óptico. Presenta distintos tipos de lentes que constituyen la parte óptica; las lentes producen la refracción de la luz y forman imágenes de mayor tamaño que el objeto que se observa. 

  

La parte mecánica permite el funcionamiento y ajuste de los elementos de la parte óptica. 

El microscopio necesita luz para funcionar, por ello suele llevar una bombilla incorporada o bien capta la luz del exterior a través de un espejo. 

  

 La luz entra por la parte inferior. La cantidad de luz se regula con el diafragma, de modo que se ilumina la muestra con la intensidad más adecuada. 

  

 El condensador concentra los rayos de luz sobre la muestra. 

  

 La muestra está montada sobre un portaobjetos y, normalmente, está fijada y teñida. 

  

 La luz atraviesa la muestra y sigue su recorrido en sentido ascendente hasta el objetivo, cuya lente refracta la luz y produce un aumento en la imagen de la muestra. 

  

 La lente del ocular produce una segunda refracción y un segundo aumento del tamaño de la imagen. 

  

 Finalmente, en los ojos del observador se forma la imagen definitiva, que es invertida y mayor que la muestra. 

  

En los microscopios se valoran dos características: 

  

 El aumento o número de veces que incrementa el tamaño de la imagen de la muestra. 

  

En los microscopios ópticos se calcula multiplicando los aumentos indicados en el ocular por los del objetivo. 

  

 El poder de resolución, que es la capacidad para distinguir separadamente dos puntos que están muy próximos 

  

Un microscopio óptico puede proporcionar 1500 aumentos y 0,2 mm de poder de resolución. 

  

Para la observación al microscopio óptico, debe hacerse una preparación, una muestra de lo que se desea observar, modificada con técnicas diversas para facilitar su observación. 

  

Las preparaciones se llevan a cabo sobre un portaobjetos siguiendo, en general, estos pasos: 

  

 Obtención de la muestra. Para que pueda ser atravesada por la luz, la muestra debe ser muy delgada. 

  

Si las células son parte de un tejido, se efectúan cortes muy finos que se depositan sobre el portaobjetos; si se trata de células incluidas en un medio líquido, se realiza una extensión de este líquido sobre el portaobjetos. 

  

 Fijación de las células. Hace que las biomoléculas se vuelvan insolubles y los componentes celulares se estabilicen. 

  

Se suele hacer con calor, o aplicando alcohol o formaldehído. También favorece la absorción del colorante que se aplica a continuación. 

  

 Tinción. El colorante reacciona y se une a los componentes celu­lares. Se suelen combinar distintos colorantes específicos para diferentes orgánulos. Ello permite identificarlos fácilmente al observar. 

  

La preparación se suele cubrir con un cubreobjetos. Si se quiere conservar la preparación por un tiempo prolongado, se aplican productos que impidan su putrefacción, y se sella el cubreobjetos. 

 
 
 

 
 
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