En su extensión encontraremos lugares de gran belleza natural originados por la acción erosiva de los ríos Nela y Jerea.

Entre estos espacios sobresalen las empinadas faldas de la Tesla y el estrecho desfiladero del Jerea a su paso por Quintana Entrepeñas, en los límites de la Sierra de Arcena.

 
Los visigodos ya se asentaron en las cercanias de Mijangos hacia el siglo VI. Posteriormente, en esta localidad, una de las más antiguas de la Merindad, existió un fuero que determinaba los tributos que debían de pagar los habitantes al monasterio de Oña.
 
En el siglo XIV, se levantó en la sierra de la Tesla el castillo de Montealegre, con el propósito de controlar toda la Merindad.
 
En el siglo XVIII, La Merindad de Cuesta Urria se segrega de las Antiguas Merindades de Castilla la Vieja. Ya en el siglo XIX, esta merindad se reorganizó formando su actual territorio. En Nofuentes se emplazó su capital.
 
Como relevantes testimonios del pasado, resaltan algunas iglesias románicas y de otros estilos: Almendres, Baillo y el monasterio de Santa María de Rivas.
 
Edificaciones de interés son sus casas blasonadas, frecuentes en varias localidades. El medieval puente de mijangos fué un paso obligado para bordear el Nela.
 
Unico resulta el Castillo de las Cuevas de Cebolleros, una moderna réplica de castillo medieval, contruido con gran esfuerzo y dedicación. Las gentes de la Merindad han dedicado mucho tiempo al cultivo del cereal.
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