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La
filosofía es constante reflexión e interpretación
de la experiencia humana con pretensiones racionales, es decir,
de validez universal. Ha surgido siempre del interés por
saber en profundidad radical y con coherencia el sentido y la verdad
de lo que se nos presenta y problematiza en la insondable profundidad
de la experiencia. Consiste no tanto en alcanzar un lugar preestablecido
(dato), cuanto en una actividad caracterizada por su forma, con
pretensiones de formular los presupuestos fundamentales (principios)
sin los que no podríamos dar cuenta (razón suficiente)
de lo que hay y debe haber, ni ordenar las experiencias o captar
su sentido desde la perspectiva del vivir y pensar humano. En este
sentido, siempre se desarrolló dicha reflexión como
una exploración de la racionalidad de lo que nos pasa y hacemos,
o de la ausencia de la misma. Pero, en ningún caso, se presenta
como una afirmación dogmática de sus pretensiones
de unidad, fundamento y sentido. Así que desde su pretensión
de validez universal: "En tanto que radical, la reflexión
filosófica pretende un valor de conocimiento, tanto para
sus afirmaciones e interpretaciones, cuanto para las orientaciones
que abre y posibilita. Comprometida siempre con su tiempo y manteniendo
constantemente abierto el esfuerzo de la interpretación,
la comprensión y el pensamiento, la reflexión filosófica,
sin embargo, trasciende siempre sus respuestas y propuestas concretas
de un momento determinado", y por su formalidad sistemática:
"El discurso filosófico se caracterizó tradicionalmente
también por la forma de la totalidad, porque aspiró
siempre a la articulación e integración de las respuestas
a los problemas que plantea la diversidad de aspectos que abarca
la experiencia humana del mundo: los del conocimiento y los de la
acción, los morales, jurídicos y políticos,
los de la creación y expresión artísticas,
etc".
Por otra parte, hoy no cabe una reflexión filosófica
al margen de las ciencias y los datos, explicaciones y técnicas
que aportan, así como tampoco puede ser ajena a los nuevos
procesos de transformación social, política y económicas
que caracterizan nuestro tiempo, de forma que "se trata de
una reflexión situada ahora en un contexto sociocultural
más complejo que el de épocas pasadas, donde la aceleración
del desarrollo científico-técnico y la de las transformaciones
sociales y políticas obligan a replantear, con especial urgencia,
las grandes cuestiones sobre las que siempre reflexionó la
Filosofía." En este sentido: 1º) Entendemos que
la ciencia no puede ser comprendida como un saber último
y suficiente. Entendemos la ciencia de un modo no cientificista,
como análisis metódico y falibilista dada la facticidad
de nuestros datos. 2º) La mediación histórica
del "estar" humano, sin caer en excesos historicistas,
nos obliga a comprender la reflexión filosófica como
una reflexión históricamente situada. 3º) Por
último, la mediación lingüística del "estar"
humano nos conduce a una comprensión de la racionalidad como
argumentabilidad, concepción superadora de concepciones monológicas,
solipsistas y/o dogmáticas.
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(DECRETO
113/2002, de 13 de septiembre, BORM nº 214/2002 de 4-10-2002)
La Filosofía, como materia de Bachillerato,
debe desempeñar las siguientes funciones:
- Propiciar una actitud reflexiva y crítica, acostumbrando
a los alumnos a no aceptar ninguna idea, hecho o valor si no es
a partir de un análisis riguroso.
- Potenciar la capacidad de pensar de modo coherente, así
como el uso dialógico, argumentativo y riguroso del lenguaje.
- Aprender a pensar de modo autónomo, crítico y creativo,
adoptando ante los problemas una actitud personal.
- Integrar, en una visión de conjunto, la diversidad de conocimientos,
creencias y valores.
- Valorar la capacidad normativa de la Filosofía como instrumento
de transformación y cambio.
- Vincular el ejercicio de la racionalidad crítica con el
ejercicio de la libertad y autonomía personales, rechazando
cualquier forma de dogmatismo y de indiferencia relativista.
Para cumplir estas funciones, la materia debe dotar a los alumnos
de una estructura conceptual suficiente de carácter filosófico.
Si han de adoptar una actitud crítica y reflexiva, se les
debe dotar de criterios; si han de aprender a usar la razón,
deberán conocer de modo práctico las principales reglas
del razonamiento y la argumentación válidos; si deben
aprender a pensar de modo autónomo, crítico y creativo,
se les debe exigir que traten de fundamentar lo que digan o escriban;
y, si la filosofía debe servirles para alcanzar una concepción
integrada de su mundo, debe proporcionarles una visión global
del papel que desempeñan los distintos saberes y creencias,
así como la organización sistemática del propio
quehacer filosófico.
Si este curso ha de cumplir estas funciones, alumnos y alumnas habrán
de aprender a problematizar las numerosas informaciones y conductas
que se van asimilando de forma acrítica -como si fueran "verdades
evidentes" o "conductas naturales"- para crear el
espacio necesario en el que se puedan plantear las preguntas radicales
(filosóficas) que se han hecho desde siempre los seres humanos.
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