INTRODUCCIÓN

Con el Puente Briñas nos aproximamos a una de las zonas de Haro más singulares. El río Ebro dibuja con un gran meandro en forma de “herradura”, un paisaje único, rodeado de los Montes Obarenes y Sierra Cantabria constituye la llave de acceso a la comarca de La Rioja Alta por el Norte.

Puente Briñas Las Conchas de Haro y San Felices Montes Obarenes y viñedos Montes Obarenes y viñedos.

La Torre fortificada en forma de estrella en lo alto del otero, nos sugiere que desde antiguo tenía función de vigía; dominando al Sur la actual Haro; al Norte las Conchas, Briñas, San Felices; al Este la Sierra con Buradón, Labastida, San Vicente e incluso Davalillo y al Oeste el Valle del Tirón hasta la Rioja Burgalesa y Obarenes.

Haro Haro este Haro centro. Haro oeste

Parece que los restos más antiguos del puente son del siglo XIII. Lo que sí es seguro, es que desde mucho más antiguo, tuvieron que existir este u otros pasos que comunicaran ambas partes.

 

Necrópolis Perdigón Labastida Briñas Puente Briñas desde la Torre.

Posiblemente en el paso de las Conchas, uniendo los dos poblados de los márgenes y entre la actual Briñas y Tondón pudieran existir puentes de madera que con el paso del tiempo sólo se consolidó el puente conocido como Puente Briñas en Haro.

Con estos antecedentes se puede decir que los términos por lo que hoy conocemos como Hondón, Tondón, Perdigón, Puente Briñas,...han estado muy humanizados. Si bien es verdad que hoy en día los restos importantes están arruinados o muy ocultos. El Puente, la Torre de la Estrella (Castillo Briñas), el Cenotafio de los Milicianos, la Necrópolis de Perdigón y el calado y fuentes de Viña Tondonia son los últimos restos arqueológicos visibles. Existiendo gran número de materiales cerámicos esparcidos por toda la zona y teniendo referencias escritas de que existían uno o más poblados en época medieval Dondón-Tondón o incluso mucho antes con la Deobriga Autrigona?.

Otero Cenotafio milicianos isabelinos Cenotafio milicianos AQUI EXISTEN LOS RESTOS DE LOS MILICNOS. NACLES. JUAN LEZAMA TENTE. ANTONIO BAÑARES SAGTO 2º. MARTIN QUINTANA CABO 1º. EVARISTO PEÑALBA. JOAQUIN GARCIA. PEDRO PERILLA. MATEO GALATAS. MUERTOS EL 13 DE MARZO DE 1834 EN DEFENSA DE LA PATRIA.

De estos hábitat poco conocemos, quizá algún aficionado conozca o ha podido rescatar algún resto.

Perdigón Solar dependencias Muro picado Resto cerámica superficie

Aquí sólo os presentamos dos documentos, el primero referido a un estudio histórico-arqueológico de Mª Adelaida Allo Manero y Mª Inmaculada Cerrillo Rubio. Y el segundo un plano de 1834 con la traza del puente, dependencias oficiales y Torre.

Des estos últimos quedan muy pocos restos. De la zona de dependencias prácticamente queda el solar, la Torre queda muy arruinada y su forma se adivina difícilmente marcada por los últimos contrafuertes en pie. Un par de jambas de una puerta, por lo demás sillares derrumbados y el camino o corredor de ascensión muy erosionado.

Torre Contrafuerte Torre Jambas Torre Corredor

                                                                                       Javier Ossés Apellániz.

 

HARO: Puente de Briñas.                                       Plano 1834

 

 

1.— SITUACIÓN.

 

                    A unos 2 Km. de Haro, en dirección a Vitoria, y situado en la margen derecha de esta carretera, se encuentra el puente de Briñas sobre el río Ebro.

 

2.-     ESTUDIO HISTORICO.

 

El estudio del puente de Briñas debe ser enjuiciado para su comprensión dentro del amplio panorama de obras públicas llevadas a cabo en la actual provincia de La Rioja fundamentalmente a partir del s, XIII. Serán precisamente las cartas pueblas y los nuevos fueros que, ya desde 1076 (fuero de Nájera concedido por Alfonso VI) y hasta el reinado de Alfonso X, se comienzan a conceder a las villas, la razón fundamental que nos explique la enorme actividad constructiva de carácter público que comenzará a ejercerse en todas las poblaciones.

Además de los nuevos planteamientos urbanos, y al servicio de las recientes vías de comunicación que se reestructuran, están los puentes que, bien se rehacen o se construyen nuevos, abandonando así otros ya antiguos. Concretamente en el río Ebro, y habiendo que dado inservibles los puentes de Mantibre, Varea y Mendavia (obras que corresponden a la época de la romanización en la provincia), se levantan los de Miranda, Logroño, San Vicente de la Sonsierra y el de Briñas en Haro. En el río Tirón se rehace el de Cihuri, en el Iregua los de Viguera, y en el Cidacos el que va de Enciso a Poyales.

Afortunadamente muchos de estos puentes como los de Logroño, Nájera, San Vicente, Miranda y el que nos ocupa, son citados en los fueros de sus correspondientes localidades, pudiendo fijar de esta manera, con mayor o menor exactitud, la fecha aproximada de su comienzo.

Variadas y distintas noticias han sido emitidas respecto a la construcción del puente de Briñas. Desde la ambigüedad de Pascual Madoz, quien afirma que la construcción del puente se llevo a cabo

“mucho antes de los Reyes Católicos” (1), hasta la nota de Llaguno al poner de manifiesto que “el maestro de cantería Pedro Urquiola, vecino de Haro, hizo unos fundamentos para este puente en el s.XVII” (2). Govantes afirma que es obra: del s.XII, momento en el que se repobló Haro y se agregó la aldea de Briñas, aprovechándose materia­les de otro puente desaparecido que unía la antigua población de Dondón con Briñas, centro que, a su vez, conformaban la hipotética Deóbriga (3).

 

 

Aguas abajo panorámica puente Ojo 2 Ojo 3 Ojo 4

Hergueta, a cuya opinión nos adscribimos, pone de manifiesto que fue el propio concejo de Haro quien dictaminó levantar este puente, debido a los extensos territorios que poseía la villa a la mar­gen izquierda del Ebro y por tener intención de comprar la aldea de Briñas; de esta manera se podían facilitar las transacciones mercan­tiles con Álava y con Navarra.

 

Respecto a su cronología, pese a que en el fuero de Haro se ha­bla de puentes, no puede traslucirse en ningún momento que éste existiera, ni que los que se citan fueran de piedra. Hergueta fija su construcción en el último tercio del s.XllI, presentando para ello dos documentos que avalan su hipótesis. El primero se trata de una escribanía en la que se habla de una renta fijada por Sancho el Bra­vo en 1288, y que va referida al producto del paso por dicho puen­te. El segundo es una ”carta de mojonamiento” pasada entre la villa de La Bastida y el lugar de Briñas, Lechada en 15 de agosto de 1320, en la que queda patente la existencia de este puente Á su paso por el Ebro, muy cercano a una “calera” (cantera) (4). El. Mismo Hergueta opina que esta “calera” que dista 1,5 Km. del puente, sirvió para la construcción del mismo, y que serian los propios vecinos de Briñas

los que facilitaron los materiales de construcción e incluso los operarios para llevar a cabo la obra, dado que, de esta manera, éllos serían los primeros beneficiados ya que el puente les permitía pasar con toda facilidad a labrar sus tierras en Dondón, población situa­da frente a Briñas y separadas ambas por el Ebro.

 

 

Ojo 5 Ojo 6 Ojo 7 Detalle

Posteriormente, ya en el s.XV, el puente de Briñas sufrió al­gunas reparaciones. De éllas da crédito nuevamente Hergueta al afir­mar que, a principios del año 1484, en las Cortes Generales de los Reinos de la Corona de Aragón, convocadas por los Reyes Católicos en Tarazana, dichos monarcas recibieron quejas por los pontages y portazgos que se cobraban en los puentes del Tirón y del Ebro en Haro, y cuyos beneficios eran destinados a la reparación de los mis­mos. Tras enviar a Francisco Trigueros, alcalde y ejecutor de la Hermandad de los Reinos de la Corona de Aragón para que recogiera los informes pertinentes sobre dichos impuestos, los monarcas supri­mieron el portazgo del puente del Tirón, y dejaron el correspondien­te al de Briñas de la siguiente manera: por cada caballería carga­da que lo atravesara habría de pagarse un maravedí, y por las vacías una blanca, mientras que peones y escuderos no tendrían que pagar nada. Este derecho, se concedía a la villa a condición de que ésta mantuviera el puente en pie y bien reparado (5).

 

Posteriormente, en 1712, el puente sufrió nuevas reparaciones, como así lo atestigua una piedra del extremo izquierdo del puente, situada a flor de agua, noticia que aparece comentada por Madoz (6) y Hergueta (7). En 1741 se adjudicó al maestro Diego Larrea los reparos con “zampiados" de este puente (8).

 

El 21 de noviembre de 1810 se lleva a cabo otra reparación en el puente, siendo enviados 16 albañiles y 400 peones, dado que, du­rante la guerra de la Independencia, guarnecieron y levantaron los antepechos del puente (9).

 

Hacia 1823, y en los últimos meses del gobierno constitucional, se emprenden en la cabecera de este puente obras de fortificación (10).

 

En febrero de 1839 se rompió el eje de uno de los pasos levadizos que unían este puente con el terreno de ambas márgenes, quedando este inútil para su defensa y paso. En 1841 se terraplenó el fo­so del puente (11), y en 1842 se pensó definitivamente componerlo para evitar su ruina (12).

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En 1852, por orden del real y supremo Consejo de Castilla, y a instancias de la villa, se sacó a concurso la obra de reparación de puente. El 3 de octubre de ese año, el ayuntamiento de Haro se dirigió al capitán general de Burgos para que se demolieran las obras de fortificación que venían sosteniendo a duras penas este puente desde la última guerra civil, y para reparar uno de sus machones. En 1854 se encargó la reparación al jefe de obras Antonio Clemente de Aragón.

 

El 14 de enero de 1871, en sesión del ayuntamiento, se acordó llevar a cabo las obras de reparación más urgentes, debido a los daños causados por las recientes riadas del Ebro, habiéndolo dejado intransitable (13).

 

 

3.-     ESTUDIO ARTISTICO.

 

a)  Materiales.

 

El puente de Briñas en Haro, es obra realizada en piedra sillar bien labrada y trabajada a escoda, lo cual es aún hoy apreciable en muchos de sus sillares. Está constituido por hiladas isódomas colocadas a soga.

 

b) Estructura.

 

La estructura de este puente aparece conformada en lo fundamental por siete ojos en forma de arcos apuntados y de medio punto, no todos de la misma luz, y seis machones con forma de proa aguas arriba y rectos aguas abajo. Toda la estructura queda rematada por un pretil que recorre a ambos lados toda la carrera del puente.

Panorámica aguas arriba. Aguas arriba Puente Briñas Ojo 2 Ojo 3

 

Dada la desigualdad de los ojos del puente, pasaremos a continuación a describirlos independientemente. Vistos aguas arriba y de izquierda a derecha son los siguientes: el primero es un arco de medio punto, cuya parte superior aparece recorrida por un filete que arranca del extremo izquierdo del puente y prosigue, bajo el pretil del primer machón, el cuál destaca, aguas arriba, por su gran volumen. Entre este primer arco y el primer machón existe una diferencia clara, el pretil que los remata, mientras que en el arco los si­llares son   colocados de pie sobre   una pequeña base a soga, en el machón, el pretil está formado por tres hiladas dispuestas a soga El segundo es un arco ligeramente apuntado, de mayor luz que el res­to, y en el que ha desaparecido el filete que recorría al anterior; su arranque también es más bajo que el dé los restantes y su clave está formada por dos piezas  no doveladas. El tercero es un arco de medio punto doblado, montado sobre el arranque del arco pri­mitivo que ha sido utilizado como asiento de cimbra; a partir de este arco comienza a subir el nivel de la carrera del puente. El cuarto es un arco apuntado, doblado, cuyo arranque se encuentra al mismo nivel que el primitivo anterior y cuya luz es la misma que la del arco anterior. El quinto y sexto ojos son dos arcos apuntados, dobla­dos, de menor luz que los anteriores y cuyos arranques son más altos que los anteriores. El séptimo y último ojo corresponde a un arco de medio punto, de la misma luz que el quinto y el sexto, y cuyo arranque tiene la misma altura que el primero.­

Ojo 4 Ojo 5 Ojo 6 Detalle machón

 

c)    Etapas de la obra.

                              

 

El puente primitivo constó con seguridad de seis ojos y cinco machones, realizados en la segunda mitad del s.XIII, según costa en la documentación. De esta época se conservan los machones segundo, tercero, cuarto ; quinto y sexto actuales, y los arcos quinto y sexto actuales. A fines del s.XV se hundirían los arcos tercero y cuarto, quedando de esta época el arranque del tercero y el cuarto entero. En el s.XVI, y XVII como dice Llaguno, se reaprovecha el arranque del tercer arco y se levanta otro nuevo, ahora de medio punto. En el s.XVIII se rehace el segundo arco actual y parte del primer machón. Finalmente, en el s.XIX se hicieron el primero y séptimo arcos y parte del primer machón.

aguas abajo ojo 1 aguas arriba ojo 1 primer machón centro del puente aguas arriba orilla izquierda

 

d)   Estado de conservación.

                                  

 

El estado de conservación del puente en general es bueno. Todos los arcos han sido restaurados y fajados con tirantes metálicos. La parte inferior de todos los machones está reforzada con cemento. Los machones primero y quinto aguas abajo, y tercero aguas arriba están rotos en sus partes superiores y aparecen invadidos por la maleza. El pretil aguas abajo ha sido reforzado con cemento hacia el primero y quinto machones. También existe carencia de varios sillares en la parte del pretil aguas abajo.

 

 

4.-    VALORACION HISTORICO ARTISTICA.

 

La importancia del puente de Briñas en Haro dentro del contexto histórico-artístico riojano es muy considerable, debido a su antigüedad ya que se trata de uno de los pocos puentes medievales que atraviesan el Ebro a su paso por esta provincia, y que conserva partes de la época.

 

Igualmente es necesario destacar su importancia paisajística, estar ubicado en un espacioso vado que el Ebro hace a su paso por la zona, a las afueras de Haro, pudiendo ser perfectamente divisado desde la carretera general Logroño-Vitoria, y ofreciendo una de las panorámicas más agradables y características de tierras riojanas.

 

Dada la conservación actual del puente, la restauración del mismo tan sólo implicaría la consolidación de alguno de sus machones en la parte superior, y una limpieza general que lo circunda.

 

 

 

Texto:

Mª Adelaida Allo  Manero.

Mª Inmaculada Cerrillo Rubio.

Fotos:

Javier Ossés Apellániz        

                                                                                  PLANO 1834