BURADÓN

Un conjunto

arqueológico singular

en La Rioja Alavesa

 

 

Presentamos, de manera sintética, el resultado de una intervención arqueológica que ha puesto al descubierto un conjunto arqueológico de transición entre la Antigüedad y el Medievo.

El yacimiento conocido como Castro Buradón, situado en el termino de Salinillas de Buradón, municipio de Labastida (Alava), ha sido objeto de una excavación de urgencia, motivada por ¡as obras de remodelación de la carretera N-232 a su paso por las Conchas de Haro. Las labores de campo han afectado a una parte de la ladera meridional del cordal calizo que estrangula en este punto el cauce del río Ebro y han permitido documentar una interesante sucesión de ocupaciones que se escalonan en el tiempo desde la Edad del Hierro hasta el Alto Medievo.

sepultura.GIF (51932 bytes) iglesiaprerroma.GIF (75122 bytes)
Detalle de la sepultura 31, realizada con elementos reaprovechadosde la primitiva iglesia. Interior de la iglesia prerrománica (fase de repoblación).. Vista desde poniente. Se aprecia la estrecha embocadura que da acceso al ábside, el tenante del altar in situ y el derrumbe de lajas procedentes de la cubierta.

Por la monumentalidad que presentan algunos de los restos arquitectónicos exhumados y por la rica problemática histórica que suscita su interpretación, es de destacar aquí el conjunto de evidencias arqueológicas que se han podido recuperar para el período comprendido entre los siglos V y X de nuestra Era, en un marco en el que las fuentes escritas sitúan notables transformaciones, tanto en las relaciones de poder de los pueblos de esta franja septentrional de la Península con las sucesivas manifestaciones políticas herederas de la administración romana, como en su misma distribución y caracterización.

BURADÓN: ¿CASTELLUM  TARDOANTIGUO?

Hay que destacar, en primer lugar, que ¡a zona geográfica en la que se localiza el yacimiento constituyó durante el período tardoantiguo y alto-medieval una verdadera frontera, revestida primero de significados socio-culturales que, posteriormente, tras producirse la caída de la monarquía visigoda, pasarían a traducir ya en lo político la separación y enfrentamiento de los embriones reinos cristianos con el poder musulmán instalado en el valle del Ebro. A escasa distancia del área de excavación se levantan los restos del castillo de Buradón, enclave estratégico que aparece documentado en las fuentes desde el año 964 y que, sin duda ya desde momentos más tempranos, desempeña una labor de control sobre el territorio limítrofe de Álava y al-Oila con los dominios del Islam. La excavación ha permitido localizar los restos de una pequeña iglesia prerrománica, emplazada en la ladera que se extiende por el flanco sur de esta torre, que debió ser integrada de alguna forma en esta tenencia militar durante el siglo X.

abside.GIF (131454 bytes) Vista del ábside desde el exterior del templo. Obsérvese su planta de herradura acusada y los restos del enlucido original conservados en los lienzos del muro.

Pero, y este es otro de los aspectos novedosos del yacimiento, también se ha podido documentar un numeroso grupo de estancias y construcciones de funcionalidad varia que remontan el origen de la ocupación histórica del lugar al siglo V d. C. En efecto, es posible señalar ya que en Buradón se reconoce un tipo de hábitat dispuesto en estrechas terrazas que, escalonadas sobre el terreno, van ascendiendo por la ladera del monte hasta cotas superiores a los 600 metros. No es posible saber con certeza la extensión original del conjunto de edificaciones, ya que —así lo hemos podido comprobar en la misma zona abierta durante la excavación—la erosión natural y la acción roturadora reciente han destruido importantes superficies del yacimiento. No obstante, cabe suponer, por la frecuencia en que se producen hallazgos

cerámicos en distintos puntos de la ladera, que aquél debió extenderse por una zona cosiderablemente mayor de lo que la actual superficie excavada muestra, sin negar con ello la más que probable existencia de amplios espacios vacíos entre los conjuntos de habitación. En esta zona, de aproximadamente 1 .100 m2, se han reconocido al menos nueve recintos, algunos de ellos integrados en conjuntos mayores formados por dos o tres habitaciones. Se trata de construcciones en su mayor parte de carácter doméstico, con pequeños hogares y pavimentos de tierra apisonada o cocida. Predomina la planta rectangular y, por norma, los muros que ¡a conforman son de doble paramento levantado con pequeño mampuesto recogido con barro. Sólo en los lados que descansan directamente sobre los desniveles de las terrazas se observa ¡a disposición vertical de un solo mampuesto por hilada. Hay que añadir que, junto a estos espacios de clara función doméstica, se identifican también hornos de planta circular y espacios destinados verosímilmente al almacenamiento, tal como lo permite inferir un depósito de cereal carbonizado localizado en uno de ellos.

Con la prudencia que impone el estadio aún preliminar de las labores de laboratorio y estudio de los materiales muebles hallados, podemos señalar como fechas más probables para la realización de estas construcciones los años iniciales del siglo V. A esta datación parecen obedecer los escasos hallazgos monetarios y los abundantes fragmentos de terrasigi1/ata tardía asociados a pavimentos y depósitos. Es de destacar, además, la importancia en porcentajes de los ejemplares estampados y las producciones cerámicas grises, que nos hablan de una continuada ocupación del espacio durante toda la centuria. Más difícil de determinar nos parece el momento en el que se produce el abandono del asentamiento, que será ocupado en el alto medievo por una extensa necrópolis. La presencia de cerámicas que por sus características hemos de incluir en el grupo recientemente individualizado de los "derivados" de la terra sigillata hispánica, parece dar solidez a la hipótesis de la continuidad del hábitat al menos durante el siglo VI.

Entrando en el espinoso terreno de las denominaciones, creemos poder relacionar las construcciones halladas con un tipo genérico de hábitat que las fuentes del siglo V comienzan a recoger con relativa frecuencia:

el castellum. Se trata de un término que encubre en estas fechas realidades muy variadas y que sirve para designar, tanto a la antigua vil/a tardorromana fortificada, como a los asentamientos en altura sobre antiguos castros prerromanos y que parece además aplicarse indiscriminadamente tanto en su primitiva acepción militar como en la —ahora mas generalizada— civil. Un rasgo común que comparten todos estos habitats cuando son designados con este nombre, es el de un carácter amurallado o, alternativamente, la disposición de defensas naturales propiciadas por una situación geográfica estratégica. Buradón parece entrar en esta última acepción, ya que tanto su emplazamiento, en la boca de la clausura que se forma al paso del Ebro por Las Conchas, como su disposición topográfíca, en acusada pendiente al abrigo del roquedo, lo hacen idóneo para dar cobijo a una población que seguramente busca, tanto el control de una vía natural de comunicación, como la protección ante eventuales condiciones de inseguridad

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Construcciones domésticas del asentamiento tardo antiguo

LA IGLESIA Y LA NECRÓPOLIS.

En el sector más occidental de la excavación se han podido localizar los restos arquitectónicos, importantes por su envergadura parcial, de una iglesia. En su aspecto actual la construcción se corresponde con un templo de características prerrománicas, compuesto de una pequeña nave de planta casi cuadrada y presbiterio en forma de herradura muy acusada, tanto al interior, como al exterior. Una estrechísima embocadura levantada mediante dos escalones permite la comunicación de ambos sectores. En el interior del ábside se conserva in situ el tenante del altar, monolítico y de sección cuadrangular, que se halla emplazado en el centro de este espacio y rodeado por cuatro soportes de arenisca, reutilizados, que pudieron servir de asientos. El pavimento es de mortero y se encuentra frecuentemente alterado por sepulturas excavadas en el interior de la nave. Por cuanto respecta al alzado de los muros, se observa en ellos la reutilización de sillares bien escuadrados, frecuentes en las zonas activas de la construcción (esquinas y jambas de acceso a la cabecera), y su alternancia desordenada con mampuesto de arenisca en numerosos sectores, hasta el punto de dar una generalizada impresión de descuido en el conjunto de la realización. Tanto al interior como al exterior, la irregularidad de la fábrica quedaba disimulada por un enlucido superficial. El acceso a este conjunto se realizaba desde el lado surde la nave, mediante una estrecha puerta a la que se llegaba por una pequeña escalera cobijada bajo porche. Al exterior y sobre casi la totalidad de la superficie excavada hacia el Este, se dispuso una amplia necrópolis de sepulturas de lajas que debió ser utilizada ya desde el momento en que se levanta el ábside prerrománico de la iglesia, en torno a los años centrales del siglo X.

Esta sucinta descripción simplifica sin duda todo el proceso de transformaciones y reconstrucciones que afectaron a este edificio durante el alto medievo y que durante los trabajos de campo se han podido determinar en parte. Hemos de señalar que quedan todavía por dilucidar numerosos aspectos concernientes a la primitiva planta del conjunto, que habrán de ser convenientemente estudiados en una futura actuación, una vez que se ha conseguido la conservación de este sector tras modificar parcialmente el trazado de la carretera que discurrirá a su lado. Así, resulta apremiante la necesidad de confirmar la relación que existe entre la iglesia y las estructuras del castellum, toda vez que se han podido recoger indicios suficientes de la existencia de un templo anterior al descrito y al que hay que asignar una piscina bautismal, sólo parcialmente excavada, así como varias hiladas de muros perimetrales que discurren a los pies y bajo la cabecera de la construcción prerrománica.

Texto: Juan José Cepeda Ocampo y Ana Martínez Salcedo