Atamauri se encuentra  entre la margen izquierda del río Tirón y la cara sur de los Montes Obarenes en su confluencia con el valle del Ebro,  cerca de Haro.  Junto al viejo camino que enlazaba los pequeños  pueblos de La Rioja Alta más   septentrional, rodeado de tierras de cultivo y próximo al soto del río Tirón El paso de los años poco ha dejado, restos de sillares, algún cercado y restos cerámicos exparcidos libremente. Los diferentes estudios arqueológicos han revelado su existencia en el tiempo cercano, si bien es probable el asentamiento humano fuera antiguo y se iniciara en el eneolítico como posibilidad viable ya que los estudios tampoco denotan lo contrario. Quizá su localización, hábitad y vía de comunicación marcará un punto de paso, comercio, relación social, etc...durante un amplio periodo humano.

Este es un estudio de 1995, otro se hizo cuando arreglaron caminos y este último debido a la posible construcción de un campo de golf y demás instalaciones.(video)

Prospección arqueológica y excavación en el término de Atamauri

F. Porres Castillo. Estrato nº 8

En octubre de 1995 se procedió a la realización de la prospección arqueológica del termino de Atamauri y sus aledaños, detectando la existencia de un poblado de época   medieval cuyo apogeo,  a juzgar por los restos hallados, debió de tener lugar en el siglo XVII, y cuya desaparición como tal debió de acaecer en la segunda mitad del XIX.

Se localizaron una serie de construccio­nes de sillarejos y mampostería corres­pondientes tanto a casas como a bodegas y corrales, así como una necrópolis, par­cialmente afectada por el trazado de un camino. Al mismo tiempo se localizó un yacimiento de época eneolítica cuyos lími­tes no son muy precisos y que se solapan al de Atamauri. Asimismo se localizó una posible sepultura excavada en la roca a unos centenares de metros al norte de Atamauri.

A posteriori, en el mes de julio de 1996, se procedió a la excavación del yacimien­to, contando en esta ocasión con la ayuda

de dos técnicos: Rosa Aurora Luezas y Javier Ceniceros, así como de un estu­diante de la U. R.: Sergio Larrauri.

Se realizaron 3 catas con diferentes resultados, así como el «vaciado» de la supuesta tumba excavada en la roca del anejo término de Rubina, resultando ésta estéril. Sólo las catas 1 y 3 dieron resul­tados positivos. La cata 1 se correspondió con la necrópolis, en la que se localizaron 2 sepulturas de infantes —una completa y otra sólo con restos de la cabecera—. Fueron fechadas entre finales de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. Se trataba de fosas excavadas en la tierra

cubiertas por una sola laja de piedra en la cabecera. Por su parte, la cata 3 se corres­pondió con una edificación de conside­rables dimensiones —con un muro de 1 m. de ancho y una altura conservada superior a los 2 m. en alguno de los pun­tos—. Se hallaba construido directamen­te sobre la roca madre de arenisca, sin cimentación aparente. Al parecer cons­taba de una sola planta con cubierta de madera y sarmientos que soportaban las tejas, y, por los indicios hallados, fue destruida por un incendio, sin que poda­mos establecer la funcionalidad de la misma.

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