ROMÁNICO

Ménsula de Ochánduri

El proceso de Romanización fue muy amplio. Dependiendo de la situación geográfica el Estado conocido como Romano fue extendiendo su influencia (218 a. C. Sagunto) a través de sus colonias comerciales y militares para posteriormente conquistarlo y anexionarlo al futuro Imperio Romano. Este proceso duró siglos pero terminó imponiéndose en Hispania, a pesar de diferentes avatares: II Guerra Púnica, guerras civiles, sublevaciones, invasiones,...

Si consideramos que a partir del comienzo del Imperio, año 14 d. C. con Augusto, la situación en Hispania estaba consolidada tras dos siglos de reajustes. Todavía el engranaje Romano durará cinco siglos hasta su caída. Entraron pueblos Centroeuropeos, unos expulsados y otros asimilados para volverse a refundir con la entrada Musulmana en el 711 y posterior Reconquista.

Ménsula de Ochánduri

Este periodo de tiempo comprendido entre el hundimiento del Imperio y los siglos X-XII marca a muchas regiones del Norte de la Península, quizá debido a la entrada directa de pueblos Bárbaros y a la mayor distancia de los centros de influencia Mediterráneos, produce un "caldo" que evoluciona de forma particular y a la vez aglutinadora de una situación común: Oscurantismo.

La Alta Edad Media es un periodo poco y mal conocido, desconcertante a veces al comprobar que se produce un retroceso en numerosos campos.

Ménsula de Ochánduri

Si bien no se tienen noticias escritas de la Iglesia Cristiana en Hispania hasta el siglo III, parece que será uno de los sectores que se consolidará.

Otro sector en auge es el de la Guerra. Podemos hacernos idea que esto unido a la inestabilidad económica y social fue un desastre para el tercer sector la plebe o pueblo llano.

Artísticamente en La Rioja pocos restos importantes quedan Visigodos o Mozárabes (San Millán en Suso).

Ménsula de Ochánduri

Tendremos que entrar en el siglo XII-XIII para que sí haya buenos y abundantes ejemplos en numerosas iglesias y ermitas de pueblos de La Rioja Alta: Santa María de la Piscina en Peciña, Iglesia de la Concepción en Ochánduri, Santa María en Bañares, El Salvador en Tirgo, Santa María de Barrio en Cellorigo, Iglesia de Villaseca..., son buenos ejemplos del Románico, que bien pudieran tener unas características comunes propias de la Comarca de La Rioja Alta.

Ménsula de Ochánduri

Una característica de la Iglesia Románica es su tamaño de reducidas dimensiones que incluso, a iglesias parroquiales, se las confunde con ermitas. Este pequeño porte es lo primero que llama la atención al compararlo con las colosales construcciones romanas y posteriormente con el Gótico y demás estilos.

Las razones hay que buscarlas en la situación cronológica y social de la época. Parece que la Reconquista se consolida en La Rioja y se vuelve a un proceso de seguridad que unido a la labor Evangelizadora de la Iglesia que crea un edificio de una sola nave, de planta de cruz latina, bóveda de crucería, con abside central semicircular, fuertes muros de sillería en arenisca, ventanas saeteras..., creando un ambiente interior especial que los clérigos supieron aprovechar para atraer hacia sí al pueblo.

Ménsula de Ochánduri

En esta labor doctrinal entra en juego la decoración:

- Capiteles y ménsulas representan simbólicamente el mundo de la época junto con la puerta de arco de medio punto (posteriormente se apunta Bañares s. XIII), con su tímpano representando escenas bíblicas que interesa que conozca el pueblo (Virgen entronizada sosteniendo a Cristo), siendo este el único medio para transmitir la ideología deseada.

Capitel de Ochánduri

En el interior las escenas apocalípticas y sacramentales coloreadas se suceden por los muros, exteriormente incluso los pórticos eran decorados con pintura.

La vida social y espiritual se desarrolla entorno a la Iglesia. Los enterramientos tanto en el interior como en el exterior son comunes en la Edad Media, documentándose necrópolis en todas.

Capitel de Ochánduri

Con estas características estas construcciones han permanecido en "buen estado de conservación", aunque muchas han sufrido reconstrucciones posteriores (El Salvador s. XVI) y restauraciones actuales (1999). Peor suerte corrieron otras muchas otras que existían hasta el siglo XVI-XVII que se destruyeron para construir otras más "relevantes". Este hecho y el considerable deterioro que ya sostenían hizo que muchas iglesias y ermitas desaparecieran al no poder mantenerlas.

Este puede ser el caso del municipio de Haro, que a pesar de tener documentada población, no tiene restos Románicos en la actualidad. En el siglo XVII todavía aparecen documentadas numerosas ermitas como la de La Virgen de la Puente, Santa Lucía, El Viano, San Bartolomé, Santiago, Iglesia de San Martín, Atamauri,... seguramente enlazando alguna con esta tradición secular del Románico en La Rioja.

Javier Ossés Apellániz