Granadilla es una de las escasas villas completamente amuralladas que existen en España. Su fuerte se construyó con mampostería de cantos rodados y pizarra, tipo de fábrica no muy común en España, ni aun junto a los ríos. Ciertamente sí existen varias construcciones con este tipo de muros en la zona de los cursos medio de los ríos Duero y Tajo. Con Granadilla, son buenos ejemplos de tal sistema constructivo Galisteo (Cáceres) y Ciudad Rodrigo (Salamanca), y algunos de los muros en ruinas de Albalá (cerca de Montánchez).

Su planteamiento urbanístico denota un antiguo enclave castrense de forma parecida a la granada, teniendo el castillo como principal baluarte defensivo, desde el cual se divisa una amplísima comarca y vega del antiguo cauce del río Alagón.

Granadilla fue, hasta hace muy poco, una villa yerma, vacía, triste. Casi cercada por las aguas del embalse de Gabriel y Galán no está, sin embargo, sumergida; y de su paraje, que ha sufrido tremendos cambios, no parece que sean todos negativos. Su actual entorno junto al gran lago del pantano, en el curso medio del río Alagón, propicia y realza, con nuevas perspectivas y panorámicas majestuosas, las variadas bellezas arquitectónicas y paisajísticas del notable castillo y su singular villa, tan bien cercada.

Pintoresca y llena de historia, Granadilla fue perdiendo poco a poco, casi sin enterarse, su importancia geográfica y administrativa conseguida a lo largo de los siglos de historia y leyendas.

En la obra Población General de España, editada bajo la dirección del ilustre historiador D. Rodrigo Méndez Silva, edición del año 1645, se hace la descripción siguiente de la Villa de Granadilla, que reproducimos:

"VILLA DE GRANADILLA:

Tres leguas a Coria, yaze la Villa de Granadilla, puefta en un collado, con alguna cosecha de Pan, Vino, Azeyte, frutas, ganados, abundantemente de cazas y quatrozientos vezinos. Poblóla el Rey Don Fernando el Segundo de León años 1170. Poffeyola después el Infante don Pedro, hijo de D. Alfonso el Sabio".

La descripción más amplia acerca de Granadilla la relata Madoz (Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico. Año de 1846). Así, éste señala que el partido judicial, de entrada en la provincia y audiencia territorial de Cáceres, se compone de 4 villas, 22 lugares, 5 concejos compuestos de diferente número de alquerías y 6 despoblados. Las villas son Casar de Palomero, Hervás, Granadilla y Villanueva de la Sierra. Los Concejos son Cabezo, Casares, Caminomorisco, Nuñomoral y Pinofranqueado. Los despoblados son Cáparra, Corzas, Diganzales, san Miguel, Valdefuentes y Viloria. Los lugares son los demás pueblos y todos componen 31 ayuntamientos.

Aunque muchos autores afirman que el nombre de Granada se transformó en Granadilla después de la conquista de los Reyes Católicos, en muchas documentaciones posteriores se ha encontrado referencias a la Villa de Granada hasta el siglo XIX.

En el
Libro de la Montería de Alfonso XI, con sus tan breves descripciones de nuestra geografía, al señalar las posiciones de las armadas, las sueltas de los canes y donde son las vocerías u ojeadores, se nos da noticia por los monteros del rey de muy buena parte de los montes de esa zona. Los cazadores de Alfonso XI nos acercan hasta muy pocos kilómetros de Granada, y citan La Garganta, La Solana de Vaños, Hervás, Aldea Nueva y El Alcornocal del Abadía, todas con esta ortografía, y añaden que algunas de sus alturas son buenos montes de oso en la otoñada, et en invierno.

Por ello, si desde Baños de Montemayor y por Hervás - o San Ervás otras veces - los regios monteros se llegaban hasta Aldea Nueva y Abadía, cazaron sin dudarlo mucho junto a las mismas murallas de Granada, cuyo nombre sí aparece en la cabecera del capítulo, y esto es lo curioso, como Granadiella. Y así es citada tras Montemayor y Béjar. Queda bien patente que al menos siglo y medio antes de 1492 ya se llamó Granadilla a este lugar. Eso sí, los monteros nos informan del castillo de Fornacinos so la carretera que viene de Montemayor para el Abadía.

Existe disparidad de criterio entre los historiadores respecto a la fundación de Granadilla, pues mientras unos afirman que fue mandada construir, desde sus cimientos, por el rey leonés D. Fernando, otros admiten la existencia de una aldea en el mismo lugar desde bastantes años antes; y remontan su origen al siglo IX, antes que Alfonso VII El Emperador, diera comienzo a la liberación de los territorios transerranos. (Velo Nieto, G. Castillos de Extremadura. Madrid. 1968).

Los que opinan que Granadilla fue obra de sarracenos, fundamentan su convicción en el hecho cierto de presentar toda la muralla que rodea el recinto una indiscutible factura árabe, además de la disposición de sus calles y huertos intramuros..

El argumento es poderoso, pero no lo suficiente para admitirlo como prueba histórica irrefutable, porque lo más lógico es que Granada fuera edificada por mandato del rey don Fernando en la fecha señalada de 1170, y dos años más tarde, en 1172, al caer en manos mahometanas la villa de Alcántara y gran parte de las plazas enclavadas en toda la extensa zona comarcal hasta cerca de Toledo, pasara Granada a poder de los muslines, y éstos la amurallaran y la fortificaran convenientemente.

Por si éste razonamiento no fuera suficiente, hemos de hacer constar que, además de la correría llevada a cabo por Abu Jacob cuando se apoderó de Cáceres, tuvo lugar poco después la más cruenta y devastadora incursión de aquellos tiempos, que la realizó de nuevo Abu Jacob Almanzor en 1196, a raíz de la derrota de Alarcos. Jusuf llegó con sus insaciables huestes hasta Salamanca, y aunque las crónicas sólo enumeran los pueblos o fortalezas importantes que pasaron a su poder, como Cáceres, Alcántara, Trujillo, Santa Cruz, Montánchez, Mirabel, Al-Mofrag y Plasencia, es indudable que en las villas, lugares y castillos de toda la región transerrana ondeara el estandarte verde del Profeta durante cerca de treinta años, y entre ellas la plaza de Granada.

(El Marqués de la Fuensanta del Valle: Colección de documentos inéditos para la historia de España, Madrid, 1893, donde se hace constar que en aquella ocasión estuvo el rey moro en Palomero, en el castillo de la Palomera o Palumbaria, Junto a Granadilla).

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