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La iglesia parroquial de La Asunción fue el único edificio de Granadilla que no se pudo expropiar debido a la firme negativa del obispo de Coria. Después del abandono de la Villa por sus habitantes sufrió también el deterioro progresivo por la falta de cuidados.

Caída parte de  la techumbre de madera por el paso de los años, las humedades, etc., estuvo largo tiempo con el viejo tejado abierto, expuesta así al deterioro de la lluvia y de los nidos de las aves.
Innumerables losas del suelo fueron levantadas, tal vez, por personas interesadas en la búsqueda de inexistentes piezas de valor en el interior de las tumbas. Grandes humedades en las paredes de la iglesia, sacristía y por todo el interior de la torre adosada a la iglesia, hacía peligrar su integridad. Era tal el estado de abandono, que ya empezaron a notarse grandes grietas en ésta última y, sobre todo, en los arcos de medio punto, ya ligeramente cedidos, que soportaban todo el peso de la bóveda gótica de la cabecera y nave.

Anticipándose a la ruina total, se comenzó urgentemente su reconstrucción y consolidación en el año 1991 gracias a un convenio de colaboración entre los ministerios involucrados en el Plan de Rehabilitación y Recuperación de Pueblos Abandonados y el Obispado de Plasencia, que seguía siendo el propietario de esta iglesia. En este acuerdo, el obispado cede el uso de la misma para las actividades propias del Campo de Trabajo de Granadilla, a cambio de su reconstrucción y la celebración de una misa de difuntos todos los años, coincidente con la festividad de Todos los Santos.
La construcción de esta iglesia data del siglo XVI, entre los Años 1515 y 1520, celebrándose el primer culto en 1521. Está dedicada a la advocación de la Asunción de Nuestra Señora.

Construida en sillería y mampostería con Capilla Mayor, su ábside es de tres lados y cuerpo de construcción más pequeña que la nave, única que posee, la cual tiene las ventanas superiores de ambos lados en arco conopial abocinadas. La portada más interesante es la de Mediodía o Sudeste, construida de granito y estilo clasicista tardío, claramente posterior al conjunto, pues debió realizarse en el siglo XVII Está constituida por un marco dintelado que encuadra el arco de medio punto entre pilastras toscanas, cajeadas y entablamento de líneas geométricas verticales, horizontales y círculos, además de bolas herrerianas y óculo central que ilumina tenuemente el interior.
Existe otra puerta de entrada al otro lado de la nave, situada al noroeste, más pequeña que la anterior y también más antigua. Está formada por un arco apuntado con dovelas graníticas en disposición radial que descansan en molduras formando las impostas. Por su estilo ojival es verdadero modelo en su género, lo que hace sospechar que fueran las dos iguales y que en una obra posterior se transformara la que da al Mediodía.

En el interior del templo, la cabecera es de cantería, y las columnas exentas de capiteles, ascienden a lo alto formando dos tramos de bóvedas de crucería gótica nervada, de terceletes y estrellada, con claves que mantienen todo el peso de la bóveda.

Puerta ojival de la iglesia, orientada a naciente, antes de la reconstrucción.

 En la parte superior se ve una hermosa ventana trilobulada y abocinada de original diseño.

Detalle de uno de los arranques de la bóveda central del presbiterio, a partir de un  capitel adosado, adornado de bolas.

Bóveda de la nave central, dentro de la capilla mayor. La fotografía está hecha antes de la reconstrucción, y en la parte central de los arcos ya presentaba algunos puntos de fatiga y grietas en las juntas.

La sencilla belleza de las nervaduras se hacen patente en esta fotografía en blanco y negro de la pared lateral del presbiterio.

Más ancha la nave, como se ha dicho, manifiesta en sus muros arranques de bóvedas que no llegaron a ser construidas, y sobre los arcos de medio punto que la dividen en tres tramos pusieron techumbre de madera a dos aguas con cubierta de teja árabe. Del lado de la Epístola, junto a la capilla mayor y formando parte del cuerpo bajo de la torre, está la entrada a la sacristía precedida de una cámara construida por paredes robustas de sillares de granito con hornacinas laterales, que constituye firme base sobre la que se sustenta la torre, de sillería y mampostería.

Después de pasar otra puerta se desemboca en la sacristía propiamente dicha. Su construcción es más sencilla, a base de muros de mampostería con cubierta de madera y teja árabe a una vertiente adosada a la nave. La única nota de interés reside en una pila de agua bendita con pilastra. Tiene un curioso depósito superior para el agua de reserva, todo ello con interesante labrado en piedra de granito.

El acceso a la torre se efectúa por una escalera exterior con balaustrada, todo ello de piedra. En su interior, y tras subir por una dificultosa escalera de granito en cuadro, se desemboca en la galería de campanas. Solamente se conservan dos, una mayor que la otra, de las cuatro que tuvo antiguamente, pues cuatro son las altas ventanas con arco de medio punto situadas en el extremo superior de la torre presentando las aberturas propias para recibirlas. La cubierta es toda de piedra de granito a cuatro aguas, sustentada por una hermosa bóveda de lajas de pizarra y argamasa de cal, con crucería cuatrinervada de granito, la cual arranca de las esquinas limpiamente, sin columnas ni capiteles.

Bóveda de la torre de las campanas de la iglesia de Granadilla, antes de su reconstrucción. A pesar del tiempo transcurrido desde el abandono del pueblo presenta un estado notable de conservación. Los trabajos de rehabilitación se centraron en consolidar la cubierta de granito y enfoscar las paredes en el estilo original.

Para saber más sobre la antigua iglesia de Granadilla, accede por aquí.

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