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Chimenea de la Casa de Villa y Tierra, en cuyas habitaciones se reunían los Sexmeros o Síndicos.

Calle principal desde la Puerta de la Villa. Al fondo se ve el soportal del antiguo Ayuntamiento. En primer término, la Puerta de la Villa.

El granado, siempre presente en los huertos de Granadilla, muestra aquí una moderna reproducción en azulejos existente en la llamada ahora "Casa de los Arcos"

Puerta de la Villa desde el soportal del antiguo Ayuntamiento, hoy Museo de la Historia de Granadilla.

La historia nos cuenta que el rey de León, Fernando II, no estuvo muy satisfecho, todavía, con haber repoblado los viejos municipios de Miróbriga (Ciudad Rodrigo) y Bletisa (Ledesma) en 1161, para adelantar sus fronteras y poder penetrar sobre seguro en tierra de moros. Su preocupación eran las tierras del sur. Decidió así fundar y fortificar una pequeña villa en un lugar escogido y muy estratégico, a fin de que sirviera de muro de contención contra el invasor, evitando de esa manera posibles avances de los infieles, que se asentaban y dominaban toda la parte meridional de las Transierras leonesa y castellana.

El sitio elegido para edificar la nueva población fue el noroeste de la actual provincia de Cáceres, junto a la histórica Calzada de la Plata, que recibió el nombre de Vía, Calzada o Camino de la Guinea en el Medievo, al iniciarse la reconquista de la extensa comarca limitada por los picachos de la Carpetóvetónica y la margen derecha del Tajo. En 1170, don Fernando llevó a efecto la fundación de la Villa de Granada.

"...E otrosy, en tierra de Salamanca (el rey don Fernando) pobló otro lugar que dicen Ledesma, e pobló otro lugar que dicen Granada en tierra de Coria, e pobló Benavente, e a Mamilla, e a Mayorga ..." 

... cuyo nombre conservó hasta que los Reyes Católicos arrebataron a los árabes la del mismo nombre, la capital del legendario reino nazarí. A partir de entonces, y dicen que para evitar confusiones, se llamó Granadilla a la población extremeña que mandara levantar el mencionado rey de León.

La Villa de Granada fue un importante pueblo de la Alta Extremadura, punto clave de la comarca, situada sobre la margen izquierda del río Alagón y dominando los importantes tráficos de la amplia y rectilínea vaguada del río. Era allí, al pie de la sierra ya traspuesta, de donde partían los primeros caminos hacia Portugal y la comarca de Gata, de Coria y de Alcántara, esencial esta última ante el forzado paso de su puente si había que trasponer el río Tajo en la invernada.

Tan solo le faltaba a la Villa, para redondear el valor militar de su enclave, el dominio de Segura de Toro con su castillejo, hoy arruinado, de Aldeanueva del Camino y de la bellísima Abadía mudéjar (antiguo Sotofermoso) - que lo fue del Temple- y de alguna cumbre más hacia poniente.

Esta jugada maestra de ajedrez, con apertura de torres, caballos y peones, fue la que consiguió más tarde el gran Duque de Alba, cerrando así los valles del Alagón y del Ambroz. No en vano su jaquelado escudo es tan solo un tablero de damas montado sobre el desplegado abanico de banderas: las ganadas al enemigo derrotado.

Por eso, tal vez una línea de señales ópticas uniera, dia y noche, a Segura de Toro con Abadía, y a ésta con Granadilla por algún cerro de enlace. De aquí hasta Altamira -¿Mohedas?- ya sería directa la visión. La distancia de Granadilla al castillo de Montemayor es algo menos de cinco leguas, y hasta Plasencia son seis. Se ve así que se cumplen, con notable exactitud, los requisitos de las jornadas medias a caballo.

 

Al viajero que ama las alturas y disfruta de los lejanos paisajes y horizontes, le sorprenderán éstos de Granadilla, tan sumidos en el hondo valle del Alagón. Muy hacia el norte, y sobre la recta vaguada, se distingue el lejano monasterio de Nuestra Señora de la Peña de Francia, a casi cincuenta kilómetros de distancia. ¿Tendría en la alta Peña de Francia alguna torre la Casa de Alba?. Da que pensar que desde la lejana Alba de Tormes se recibieran mensajes luminosos procedentes de la singular Villa de Granada.

La Villa de Granada tuvo así, pues, gran importancia e influencia en un vasto territorio que se extendía varios kilómetros a la redonda, alcanzando pueblos y caseríos tan lejos de ella como La Alberca y Sotoserrano, en la actual provincia de Salamanca, además de otros como La Zarza, Granja, Guijo de Granadilla, La Pesga, Ahigal, Aldeanueva del Camino, Mohedas, Pinofranqueado, Nuñomoral, Caminomorisco, Abadía, cerezo, Rivera Oveja y Santibáñez el Bajo, todos ellos ya en la provincia de Cáceres.

Conformaban todos juntos la antigua Comunidad de Villa y Tierra, con sede aquí, en la Villa de Granada, la cual estaba compuesta por los Sexmeros o Síndicos, y un Procurador Síndico General, nombrado por todos los pueblos, el cual les representaba en Cortes. El derecho a voto de esta importante Comunidad ya lo tenía en el año 1310, y es en el año 1315 cuando asistió su Procurador Gil Gómez a las que se celebraron en Burgos.

Puerta de la Villa vista desde las almenas del castillo.

Granadilla desde el antiguo camino que, cruzando el arroyo de la Aldovara por un hermoso y pequeño puente de sillería de granito, hoy bajo las aguas, la unía con La Zarza.

La Plaza Mayor vista desde el final de la calle principal. A la izquierda el soportal del antiguo Ayuntamiento.

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