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LA REHABILITACIÓN

La rehabilitación y recuperación de Granadilla comenzó a partir del año 1980, en el que fue restaurado urgentemente el castillo debido a su lamentable estado de deterioro a causa de las lluvias. Al carecer de cubierta de protección, los sillares interiores de granito comenzaron a disgregarse peligrosamente, fenómeno que hoy día puede aún observarse al pasar los dedos por ellos. Aunque estéticamente no es muy afortunada, la rehabilitación de este castillo sirvió para frenar su progresiva ruina, además de servir de excelente atalaya desde donde se puede observar todo el pueblo y un amplio panorama con hermosas puestas de sol.

 

El verdadero impulsor material del milagro de Granadilla fue el arquitecto Antonio Espejel, encargado de su recuperación y rehabilitación tras el acuerdo tomado por los ministerios de Obras Públicas y Urbanismo, Educación y Ciencia, y el de Agricultura, Pesca y Alimentación a través del ICONA. La placa de azulejos, cuya fotografía se presenta arriba, fue puesta en la fachada principal del antiguo ayuntamiento de la Villa, hoy convertido en Museo de Granadilla.

Y sigue la inscripción situada en el soportal de la casa que se ve al lado: "Tras doce años de trabajos iniciados desde las ruinas, con la financiación y supervisión de la Dirección y Subdirección Gral. De Arquitectura del M. O. P. U., con los proyectos, diseños y dirección facultativa del arquitecto Antonio Espejel, los buenos oficios de la empresa constructora Abreu, del aparejador Anastasio León y la entusiasta colaboración de monitores y alumnos de diversos cursos. En la festividad de San Juan de la Cruz, el día 14 de diciembre de 1995".

EL PATRIMONIO DEL ABANDONO

España está a medio despoblar, y el dato aproximado de más de mil pueblos abandonados por su geografía no es más que un lejano índice de la realidad, porque hay muchos más que están en las últimas y no figuran en ningún tipo de inventario. Cuando se habla de recuperarlos, uno se pregunta para qué, qué se podría hacer con ellos, quién volvería a habitarlos. El MOPU y el Ministerio de Educación y Ciencia han firmado un convenio para dar esas respuestas, reutilizando unos cuantos pueblos con el fin de que sirvan de campamentos de trabajo o aulas abiertas para un buen número de estudiantes. (Revista MOPU. Abril 1984)

Alumnos del programa, restaurando y recuperando la plaza mayor de Granadilla en mayo de 1989.

En la rehabilitación no siempre se respetó las características originales de los edificios, ya que en esa casa que se ve al fondo de la fotografía, procedieron a abrir una serie de arcos de obra civil donde antes había muros que cerraban la sala y alcoba de la planta baja. Ello originó el descubrimiento de unas columnas de granito, de cierto estilo romano (pudieran ser originarias de las ruinas de Cáparra) que se hallaban ocultas y que sustentaban el centro del edificio, comunicándole así la consistencia y solidez que le permitió llegar entero hasta nuestros días.

A finales del año 1983, los ministerios anteriormente referidos decidieron emprender un plan experimental para recuperar y reconstruir determinados pueblos abandonados de notable valor arquitectónico, con el fin de dedicarlos a aulas abiertas y campamentos de trabajo para disfrute y aplicación de estudiantes de bachillerato, formación profesional y enseñanzas artísticas.

Con este convenio, el MOPU se comprometía a efectuar la restauración y rehabilitación arquitectónica de los pueblos elegidos, y el ministerio de Educación elaboraría los programas educativos orientados, en una primera fase, a la colaboración en la reconstrucción y al contacto con la naturaleza.

La idea básica consistía en fomentar la rehabilitación y restauración arquitectónica, garantizando las infraestructuras y servicios mínimos, la solidez y las condiciones de habitabilidad e higiene de las casas que iban a ser destinadas a residencia de los estudiantes y monitores. Tras una cuidadosa selección se eligieron, en principio, cuatro pueblos de propiedad estatal: Granadilla (Cáceres), de la Confederación Hidrográfica del Tajo; Umbralejo (Guadalajara), de ICONA, y Coscojuela de Sobrarbe y Búbal (Huesca), propiedad ambos de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

La villa de Granadilla se encuentra situada en el norte de la provincia de Cáceres y al sur de la de Ávila y Salamanca, como centro de la comarca que define el valle alto del río Alagón, equidistante de las ciudades de Béjar y Plasencia, y deshabitada totalmente por la expropiación motivada por la construcción del embalse de Gabriel y Galán, que la rodea en península.

Declarada conjunto histórico y artístico por Real Decreto 2428/1980, de 26 de septiembre, presenta unas características tales que la convierten en objeto singular, dada su propia estructura urbana (heredada de los trazos medievales), y sus elementos defensivos (castillo y murallas), su referencia como hito físico o histórico comarcal y su situación administrativa dependiente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, sin excepciones, enclaves o servidumbres que afecten esta titularidad, así como su riqueza de fauna, acrecentada por encontrarse próxima a la reserva nacional de caza "Las Buitreras", del ICONA.

Granadilla podría llegar a ser, pues, centro de carácter experimental de restauraciones, precisamente por su estado aislado, amurallado y con un foco cultural de relevancia como es el castillo, que podría complementarse con el centro de energías alternativas, en forma de explotación de los recursos naturales, tanto eólicos (molinos de viento para alimentar generadores eléctricos) como solares (Paneles para alimentar agua caliente sanitaria, arquitectura bioclimática, etc.) o bien hidráulicos (energía térmica de la masa de agua del embalse, molinos de agua, etc.). (Revista MOPU. 1984)

Es la de Granadilla una historia de renuncios como difícilmente se encontrará otra. Fundada en el siglo IX por los árabes con el nombre de Granada, fue durante la Reconquista señorío real, siendo tal su importancia que ya tuvo voto en Cortes desde principios del siglo XIV. A finales del siglo XV tuvo que renunciar a su verdadero nombre para evitar confusiones con su homónima andaluza, recién conquistada, imponiéndosele el diminutivo de Granadilla. En el siglo XIX se vio desgajada y disuelta su comunidad y perdida su capitalidad de partido judicial.

Por último, sus mejores tierras fueron anegadas en 1965 por las aguas del Alagón al inaugurarse el embalse de Gabriel y Galán, quedando la villa aislada sobre una península casi inaccesible. Los habitantes, dueños tan solo de unas casas rodeadas de agua y de escabrosas sierras, hubieron de abandonar sus hogares, cediendo sus derechos al Estado y desparramándose por los pueblos vecinos, que se repartieron el término municipal.

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